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domingo, 17 de marzo de 2019

Sin esfuerzo y real

"Mi objetivo es que el público nunca debe ver girar las ruedas, no debe ver el trabajo que hay detrás de esto.
Debe parecer sin esfuerzo y real."
(HENRY FONDA)

jueves, 20 de julio de 2017

En el rodaje de "Pasión de los fuertes"

Es una película donde lo que se ve es lo que hay. No hay segundas lecturas
(Winston Miller, guionista junto a Samuel G. Engel de “Pasión de los fuertes”)

Tras su participación en la guerra, Henry Fonda se incorporaba al mundo cinematográfico. Y lo hacía nada menos que de la mano de John Ford y en un western cuyo protagonista, Wyatt Earp, se presentaba como un personaje idóneo para el actor. 



Con su tranquila, aunque persuasiva seguridad, y con su deliciosa entonación a base de palabras cortas, nos muestra un personaje sencillo que es tan real como la suciedad que pisa
(Bosley CrowtherNew York Times)


A Ford le encantaba su forma de caminar. Le encantaba seguirle. Hubiera sido capaz de mirarle recorrer una calle entera
(Winston Miller)

Henry Fonda era el único de la plantilla de actores que aparecía como único candidato posible para su personaje. Para el papel de Doc Holliday, estaban como candidatos Tyrone Power y James Stewart… 


…pero el estudio quería a Victor Mature, finalmente el elegido, pese a que Ford lo intentó con Douglas Fairbanks Jr. y Vincent Price. Para el papel de Chihuahua, el estudio optó por Linda Darnell.



Y por Walter Brennan como el malvado Pa Clanton, una composición realmente extraordinaria en la única ocasión en la que el actor fue dirigido por John Ford. 


“No sabe usted cuánto me gusta su nombre… Clementine”

Para el papel de Clementine, Ford quería a Anne Baxter o a Jeanne Crain…




… finalmente fue Cathy Downs.


Wyatt: “Mac, ¿nunca has estado enamorado?”
Mac: “No, he sido camarero toda mi vida”

Durante su etapa como ayudante de su hermano Francis, John Ford conoció al verdadero Wyatt Earp, por aquel entonces asesor de westerns en Hollywood.

“En los primeros días del cine mudo venía un par de veces al año a visitar a sus camaradas y a los cowboys que había conocido en Tombstone. Algunos pertenecían a nuestra compañía…


… Era un hombre bastante corpulento, muy avaro en palabras, de una calma sorprendente. No era buen tirador pero, como era muy valiente, se acercaba mucho a su adversario antes de disparar”



Terminado el guión de la película, y por deseo expreso del director, que pretendía así ayudar a los indios Navajos, todo el equipo se trasladó al noroeste de Monument Valley, Arizona, cerca de los promontorios Mitchell y Gray Whiskers. Los interiores se filmarían a continuación en Hollywood, en los Estudios de la Fox.



Y una vez finalizado el rodaje, la Fox entregó el hermoso decorado de Tombstone al consejo tribal de los navajos para que dispusieran de él a su antojo.

El productor Darryl Zanuck quiso dar al metraje de la película los cortes que él consideró imprescindibles, si bien parece ser que utilizó las tijeras con sumo cuidado, todos los cambios estaban claramente destinados a dar a la cinta una base narrativa más firme, de manera que el público pudiese entender con más facilidad la evolución de la historia. 

Pasión de los fuertes” se estrenó en Nueva York el 3 de diciembre de 1946, tras una première en Salt Lake City. 

lunes, 28 de noviembre de 2011

WYATT EARP

Durante su primera etapa cinematográfica como ayudante de su hermano Francis, el director John Ford conoció personalmente al verdadero Wyatt Earp, figura legendaria del Oeste americano que por aquel entonces ejercía como asesor de westerns en Hollywood.

Era un hombre bastante corpulento, muy avaro en palabras, de una calma sorprendente. No era un buen tirador, pero como era muy valiente se acercaba mucho a su adversario antes de disparar… En los primeros días del cine mudo venía un par de veces al año a visitar a sus camaradas y a los cowboys que había conocido en Tombstone. Algunos pertenecían a nuestra compañía. En aquellos tiempos creo que yo era ayudante de atrezzo. Yo le daba una silla y una taza de café y él me hablaba de la batalla del O.K. Corral


Ya en 1946, Ford se disponía a cumplir con su última obligación contractual con la Fox y eligió para ello un western, “Pasión de los fuertes” (My darling Clementine).

Producción de Darryl F. Zanuck y Samuel G. Engel para la Twentieth Century Fox, contaba con un guión escrito por Winston Miller y el propio Engel sobre una historia de Sam Hellman basada a su vez en el libro de Stuart N. LakeWyatt Earp: Frontier Marshal”. La impecable fotografía de Joe Mac Donald y la banda sonora de Cyril Mockridge contribuían a la buena factura de esta producción.


A Ford le gustaba su forma de caminar. Le encantaba seguirle. Hubiera sido capaz de mirarle recorrer una calle entera. Su forma de andar era única. En otras palabras, el estilo de Fonda armonizaba a la perfección con el estilo de Ford
(Winston Miller)


El protagonista de “Pasión de los fuertes”, Wyatt Earp, era un personaje hecho a la medida de Henry Fonda. Suponía, asimismo, la primera producción cinematográfica de Fonda tras sus tres años en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial.


Durante la historia, además, se nos mostraba a un Wyatt Earp íntegro y decidido que también resultaba ser  entrañablemente humano. Como en la inolvidable escena en la que Earp es acicalado por el barbero, quien le añade su “toque” final.


Morgan: “Apuesto cualquier cosa a que a eso van,
a una misa de campaña”…
Virgil: “Puede ser… Pues hasta me parece que noto
un perfume de azahar…
Wyatt: “Soy yo… El barbero

Wyatt, Morgan y Virgil Earp


Morgan y Virgil Earp, los dos hermanos de Wyatt que al mismo tiempo eran sus ayudantes en el cumplimiento de la ley, eran aquí interpretados, respectivamente, por Ward Bord y Tim Holt.


Oh, my darling Clementine”, precioso tema que da título a la película en el original y protagoniza también el comienzo de la misma, es una canción popular estadounidense atribuida unas veces a Percy Montrose y otras a Barker Bradford. Se cree además que está basada en otra anterior de H. S. Thompson llamada “Down by the river Liv’d a Maiden”.

Clementine: “Me gusta su ciudad por la mañana, sheriff.
El aire es tan puro y tan claro, y este aroma como de azahar…
Wyatt: “Soy yo… El barbero




Para el personaje de la dulce Clementine, fue considerada en un principio Jeanne Crain. Finalmente, la elegida fue Cathy Downs. Actriz que protagoniza aquí junto a Fonda uno de los más entrañables bailes de toda la filmografia de John Ford.


Wyatt: “Mac, ¿nunca has estado enamorado?
Mac: “No, he sido camarero toda mi vida


Completaban más que correctamente el reparto Victor Mature Linda Darnell, como Doc Holliday y Chihuahua, respectivamente. Y Jane Darwell, John Ireland, Alan Mowbray, Grant Withers, Russell Simpson, Mae Marsh...

Cuando se saca el revólver hay que matar





Y Walter Brennan, extraordinario aquí como cabeza de familia de los malvados Clanton. Brennan consigue realmente con su magistral interpretación que nos olvidemos por completo de que es él. Su Pa Clanton forma ya parte integrante, por derecho propio, de la antología de malos del lejano Oeste.




Los interiores de “Pasión de los fuertes” se filmaron en Hollywood, en los estudios de la Fox, ascendiendo el coste de los decorados de Tombstone hasta un total de 250.000 dólares.


Para rodar los exteriores, el equipo se trasladó al noroeste de Monument Valley, en el estado de Arizona.

Una vez finalizado el rodaje, la Fox entregó el hermoso decorado de Tombstone al consejo tribal de los navajos para que dispusieran de él a su antojo. Estuvo allí durante 5 años, hasta 1951, en que fue vendido como restos y desmontado.


Pasión de los fuertes” era estrenada en San Francisco (California) el 16 de Octubre de 1946. Fue recibida con una taquilla aceptable, que ingresó poco más de 2.800.000 dólares, y con críticas mayoritariamente positivas.


Con su tranquila, aunque persuasiva seguridad, y con su deliciosa entonación a base de palabras cortas, nos muestra un personaje sencillo que es tan real como la suciedad que pisa
(Bosley Crowther del “New York Times”)




Legendario personaje que devolvió a Henry Fonda su posición estelar en el mundo del cine. Su Wyatt Earp, esencialmente tranquilo, lacónico, llano y básicamente moral, era la misma imagen que había establecido el actor en la gran pantalla antes de la guerra.


“No sabe usted cuánto me gusta su nombre… Clementine”