sábado, 21 de julio de 2012

FRANK

"En 1968 mi padre se fue a Europa a rodar una película del Oeste de un tipo muy diferente.
El director, Sergio Leone, le eligió como asesino a sangre fría"
(Jane Fonda)

"Thank you, Mr. Fonda" cumple hoy su tercer aniversario y para la ocasión me he permitido invitar a un personaje cinematográfico de auténtico lujo: el temido Frank de “Hasta que llegó su hora”.


Bien, Henry, veo que tengo tu aprobación, así que allá vamos…


C’era una volta…

Mientras escribía el guión de “La muerte tenía un precio” (1965) Sergio Leone tenía en mente a Henry Fonda para el papel del Coronel Mortimer que finalmente conoceríamos a través de Lee Van Cleef. Leone llegó a enviar a Henry el guión de la citada película, pero el agente de Fonda lo rechazó sin enseñárselo siquiera al actor.


Ya en 1968, con el proyecto de “Hasta que llegó su hora” aún en sus inicios, Sergio Leone lo volvía a intentar… Esta vez sí le llegó a Fonda una primera versión en inglés del guión escrito en italiano por Leone y Sergio Donati. A Henry no le terminó de gustar, sin embargo, le pareció flojo y trillado, y rechazó el proyecto. Pero Leone lo seguía teniendo muy claro…

“Deseaba a un actor inesperado. Frank es un fuera de la ley con ambiciones políticas, un asesino totalmente innoble. Y para interpretar el papel de un hombre tan malvado necesitaba a alguien que siempre hubiera representado ‘al bueno’. Necesitaba a Henry Fonda”

Leone se trasladó a los Estados Unidos para encontrarse con el actor, quien no tardó en preguntarle por qué le quería precisamente a él en esta película.




El director le presentó entonces la escena: la cámara mostrando a unos pistoleros, uno de ellos le dispara a un niño, este pistolero no es otro que Henry Fonda…


“¿Qué hacemos con éste, Frank?”

“Ya que has pronunciado mi nombre…”



“Los espectadores han de quedar impresionados en un instante por el enorme contraste entre el implacable personaje de Fonda y su rostro, el de un actor que durante muchos años ha simbolizado justicia y bondad”

Fonda seguía sin ver clara la propuesta, así que decidió pedirle consejo a su amigo Eli Wallach, quien había trabajado ya con Leone dos años atrás en “El bueno, el feo y el malo” (1966).

“Llamé a un viejo amigo, Eli Wallach. Le dije que no me entusiasmaba en absoluto el guión. ‘No le prestes atención al guión - me dijo Eli, encantado -, simplemente hazlo. Te enamorarás de Sergio. Te lo pasarás en  grande. ¡Créeme!”


Las siguientes palabras del actor hacia Leone fueron: “Estoy acostumbrado a los viejos métodos, siempre puedo rechazar la oferta de un film. Pero si acepto, me gusta darle toda la autoridad al director. Ahora, antes de nada, me gustaría ver sus filmes”.

“Una mañana, en una sala privada de proyección en Hollywood, con la paciencia de un santo, vio sin ninguna interrupción “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”. Cuando salió, lo primero que dijo fue: ‘¿Dónde está el contrato?’”




La entusiasta recomendación de Eli Wallach, la maratoniana pero exitosa proyección de la trilogía del dólar de Sergio Leone y una nueva traducción del guión con diálogos añadidos a cargo de Mickey Knox, lograron convencer finalmente a Fonda. Y, obviamente, el hecho de poder interpretar el primer personaje realmente malvado de toda su carrera.


“¿Era necesario matarlos a todos? Te dije solamente que les asustaras…”

“El que muere se queda muy asustado…”


“Leo una nueva traducción del guión y me doy cuenta de que el tipo que tengo que interpretar es un tipo duro… Fui a un optometrista y me hice adaptar unas lentes de contacto que me oscurecieran los ojos. Me dejé crecer el bigote al estilo de John Booth, el asesino de Lincoln”


Henry Fonda se presentó en Italia con un crecido bigote, el cabello teñido y unas lentes de contacto que ensombrecía el azul de sus ojos. Y así llegó a Roma, “con un aspecto tan siniestro como el infierno. Sergio, que no hablaba inglés, me echó una mirada y dejó escapar una andanada en rápido italiano haciendo gestos desenfrenados con las manos mientras hablaba. Tenía un intérprete a su lado, y lo primero que oí en inglés fue: ‘¡Aféitese! Y tire esos ojos castaños. ¿Dónde están los ojos azules? Eso es lo que contraté’ 

Al rodar la primera aparición de su personaje, Fonda comprendió la clase de efecto sorpresa que pretendía crear Leone...

“Los ojos son el rasgo más importante. Todo puede leerse en la mirada: valor, amenaza, miedo, indecisión, muerte… ¡Estaba comprando la rotura de un mito! Muy lentamente, la cámara gira y eso es lo que Sergio había estado esperando todo el tiempo. El personaje principal. ’¡Dios mío, es Henry Fonda!’”


A pesar de haber insistido tanto para convencerle de que aceptara protagonizar el proyecto, la primera impresión de Leone al ver aparecer a Fonda fue de desilusión, le veía demasiado mayor para interpretar ese personaje. Henry iba camino ya de los 63 años de edad.

“Cuando Fonda llegó a Cinecittá era realmente un anciano. Sergio sentía auténtico pánico, dijo: ‘Dios, está muy viejo. Llamaré a su representante, no le quiero’ "
(Sergio Donati)

Así que Leone envió a Fonda a las pruebas de vestuario para ganar tiempo y telefonear mientras a su representante…


“Cuando Fonda salió de su camerino vestido de negro había cambiado totalmente, su rostro, su edad, su presencia. Resultaba increíble, fue uno de los momentos más  emocionantes de mi vida, me sentí como un niño en el cine viendo a esta leyenda”

El rodaje de la película comenzó en los Estudios Cinecittá de Roma en Abril de 1968.

“No se comportaba en absoluto como una estrella, era tan dócil como un niño. Me sorprendió su constante petición de directrices. Una vez me dijo: ‘Me considero como un soldado recibiendo órdenes de un general que es el director. Y no tengo derecho a cometer ni siquiera el más ligero error’.
Nunca he conocido a un actor con tal arte, tal seriedad profesional, un hombre tan agradable, tan lleno de humor, tan reservado y tan profundamente perspicaz”


Producida por Fulvio Morsella  para la Paramount Pictures, “Hasta que llegó su hora” (C’era una volta il West) se estrenaba el 21 Diciembre de 1968 en Italia, recaudando en taquilla un total de 3’8 millones de dólares.


“Frank, tú me conoces desde hace mucho tiempo, sabes que puedes confiar en mí…”

“Wobbles, ¿quién va a fiarse de quien lleva cinturón y tirantes a la vez, de quien no se fía ni de sus propios pantalones?”





Un acertado guión basado en una historia de Darío Argento, Bernardo Bertolucci y Sergio Leone, la preciosa y precisa fotografía de Tonino Delli Colli y el cuidado montaje de Nino Baragli se unían a una impecable dirección artística a cargo de  Carlo Simi


… y a una magistral banda sonora, firmada por un soberbio Ennio Morricone, que acompañaba durante toda la película y la terminaba de convertir en una auténtica obra maestra del cine.




“Fonda es una cobra. Es una interpretación de escalofriante malevolencia"
(Sam Lesner, “Chicago Daily News”)


Junto a un excepcional Henry Fonda, brillaban en esta película con igual intensidad Claudia Cardinale, Jason Robards, Charles Bronson, Woody Strode, Jack Elam, Aldo Sanbrell, Keenan Wynn, Lioner Stander, Paolo Stoppa, Gabriele Ferzetti… Un auténtico reparto de lujo.



“¿Sabes por qué estoy aquí? No por la tierra, ni por el dinero, ni por la mujer… He venido solamente por ti. Porque sé que ahora tú me dirás de una vez lo que buscas…”


El propio Hank reconoció haber disfrutado haciendo esta película, considerando además a Sergio Leone como uno de los más grandes directores con los que había trabajado.


Frank, un Henry Fonda malo malísimo...